¿Por qué Experentia?

Los motivos que nos impulsan en la realización del proyecto, son:

 

  1. El porcentaje de dependientes a partir de los 60 años, aumenta hasta alcanzar cifras de más del 30% a partir de los 80 años, por lo que es muy probable que de las parejas que alcancen esa edad, uno de ellos tenga algún grado de dependencia (I, II o III)
  2. Las circunstancias que envuelven a las familias han cambiado mucho con respecto a hace unos años.

Ambos miembros de la familia deben trabajar, ya que la aportación de un solo sueldo a la economía doméstica, hace muy difícil la existencia. El nivel de los sueldos actuales (que ha creado incluso la aportación de nuevas palabras a nuestro vocabulario habitual, como “mileurista”), no es lo que era y no sabemos si volverá a serlo en un futuro inmediato o a corto plazo. También han cambiado conceptos como “trabajo con contrato indefinido”, etc, debido al entorno muy inestable del trabajo en la actualidad, por lo que nuestros hijos tendrán que atender a sus propias familias, amén de que quizá no podamos contar con ellos cuando los necesitemos.

  1. No queremos acabar en una residencia como la mayoría de las que todos conocemos, pública o privada, enfocada para dar cabida a personas dependientes a través de la Ley de Dependencia, donde nos vamos a encontrar con un altísimo porcentaje de personas dependiente de grado II y III, en un ambiente de soledad y tristeza y donde las decisiones se toman pensando más en la rentabilidad del negocio que en el bienestar de los residentes.
  2. No disponemos de 2.000 – 2.500 euros/persona y mes para elegir una plaza en una buena residencia privada, que las hay, ya que nuestras posibilidades económicas no nos permite optar por dicha opción.
  3. Nos preocupan las noticias desalentadoras que diariamente aparecen en los medios de comunicación sobre el futuro de las pensiones y de la atención sanitaria y asistencial que la Seguridad Social podrá prestar a los jubilados.
  4. No queremos hipotecar ni condicionar durante años, a veces décadas, la vida de los que nos toman a su cargo (hijos, otros familiares, cónyuges, etc.). Queremos voluntariamente descargarles de esa responsabilidad. Queremos seguir contando con ellos para casos puntuales, pero no en exclusividad durante varios años y los 365 días al año. Nosotros tenemos nuestras vidas y queremos que ellos tengan las suyas.
  5. Estamos constatando a diario la escasa validez de los modelos existenciales “al uso” y que nos condenan a utilizar lo que ya conocemos, pues hemos visto a familiares nuestros acabar sus días en residencias de diversa clase y condición.